Misiones

Las misiones en Jesús-María propician compartir y vivir la fe, desde la experiencia de encuentro con Dios a través de la comunidad, la naturaleza, y la oración, para que esta experiencia sea un impulso para los jóvenes misioneros de Jesús María, que los lleve al compromiso de transformar nuestro mundo (realidad) desde la convicción evangélica, es decir, desde el modo de proceder de Jesús. A partir de la preparatoria, los jóvenes pueden vivir la Semana Santa con comunidades rurales.

Saber a dónde van y a qué es esencial en la vida del misionero (EE) por ello es necesaria la preparación, ya que ésta es una herramienta para que puedan vivir la semana con actitudes misioneras. Esta se realiza una vez por semana, el mes previo. Además se celebra la Misa de envío, en la que reciben la cruz misionera y son enviadas por la Iglesia. A esta Eucaristía están invitadas sus familias.

En las misiones se propician encuentros orantes en diversos momentos como; el tiempo de oración personal por la mañana, a través de la liturgia del día que dispone a los misioneras a preparar los sentidos para encontrar a Dios en el día y a vivir las celebraciones con más hondura.

El examen del día es compartido, en las noches; a través de Él, se retoman las experiencias vividas en el día reconociendo a Dios en ellos. Se privilegia el uso de los sentidos para descubrirlo.

Los jóvenes misioneros Jesús-María, preparan e imparten catequesis por grupos de edades. De esta manera se apropian del sentido de los días santos.

Otro momento sumamente importante para los misioneros es el visiteo, ya que a través de éste se acerca a la realidad de las familias, conviven, conocen, comparten. Detectan a los enfermos para visitarlos más veces durante esta semana y llevarle la comunión si tienen deseo de recibirla.

 

 


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