Lecturas y Oraciones Vocacionales

Lecturas y Oraciones Vocacionales

Oraciones

La oración es un medio de encuentro con Dios. En este espacio encontrarás oraciones elaborados por muchas personas. También podrás orar por las vocaciones.

Aquí estamos, Señor Jesús: juntos en tu búsqueda.
Aquí estamos con el corazón en alas de libertad.
Aquí estamos, Señor, juntos como amigos. Juntos.
Señor Jesús, estamos juntos y a pie descalzo.

Juntos y con ganas de hacer camino, de hacer desierto,
Juntos como en un solo pueblo, como en racimo.
Juntos como piña apretada, como espiga, como un puño.

Danos, Señor Jesús, la fuerza de caminar juntos.
Danos, Señor Jesús, la alegría de sabernos unidos.
Danos, Señor Jesús, el gozo del hermano al lado.
Danos, Señor Jesús, la paz de los que buscan en grupo.

Es bueno, Señor, entrar en la aventura de manos dadas.
Es bueno para que nadie se quede perdido en el camino.
Es bueno, Señor, compartir ilusiones y esperanzas.
Es bueno, Señor, dejarse guiar por la presencia de tu Espíritu.

Nos has dado un deseo. Has puesto alas en el corazón
Y queremos, como en bandada, alzar gozosos el vuelo.
Nos has dado un deseo: el de buscarte, el de tender a Ti
Como busca la flor el sol y el agua el mar inmenso.

Queremos, Señor Jesús, recorrer la aventura de orar,
De orar juntos, en esta aventura apasionante.
Señor Jesús, queremos un corazón vacío, desinstalado.
Queremos un corazón desnudo, despojado y pobre.

Señor Jesús, ábrenos el corazón a la escucha.
Ábrenos el corazón desde la soledad, desde el silencio.
Ábrenos el corazón al contacto de tu Palabra.
Ábrenos el corazón al soplo de tu Espíritu.

Queremos, Señor Jesús, entrar dentro de nosotros.
Queremos peregrinar al interior de nuestras vidas.
Queremos hacer camino hasta el desierto de nuestro corazón.
Queremos poner la tienda en el centro de nosotros mismos.

Caminamos hacia Ti, subimos cansados tu montaña.
Sabemos que la ascensión es dura pero el grupo nos aguanta.
Sabemos que tú te das en lo alto, en lo de arriba.
Sabemos que vale la pena subir y encontrarte.

Buscamos, Señor, el manantial de nuestro río.
Buscamos, Señor, la vida que alimente y anime nuestra vida.
Buscamos, Señor, la raíz, la razón de nuestra existencia.
Buscamos, Señor, el amor, la fuerza para amar.

Señor Jesús, descúbrenos el rostro del Padre.
Señor Jesús, danos la fuerza arrolladora de tu Espíritu.
Señor Jesús, comunícanos tu presencia resucitada.
Señor Jesús, enséñanos a caminar unidos a ti.

Juntos en tu búsqueda, Señor, ¡Señor de los encuentros!
A pie descalzo en oración sincera, ¡Señor de los caminos!
Empeñados en esta aventura apasionante, ¡Señor del misterio!
Aquí estamos sabiendo que Tú también estás con nosotros;
Porque Tú, Señor, te manifiestas al que te busca;
Porque Tú, Señor, eres la fuerza del que te encuentra.

María, humilde sierva del Altísimo,
el Hijo que engendraste te ha hecho sierva de la humanidad.
Tu vida ha sido un servicio humilde y generoso:
has sido sierva de la Palabra cuando el Ángel te anunció el proyecto divino de la salvación.
Has sido sierva del Hijo, dándole la vida y permaneciendo abierta al misterio.
Has sido sierva de la Redención permaneciendo valientemente al pie de la cruz,
junto al Siervo y Cordero sufriente que se inmolaba por nuestro amor.
Has sido sierva de la Iglesia el día de Pentecostés
y con tu intercesión continúas generándola en cada creyente.
A ti, joven Hija de Israel,
que has conocido la turbación del corazón joven ante la propuesta del Eterno,
haz que le dirijan su mirada con confianza los jóvenes del tercer milenio.
Hazlos capaces de aceptar la invitación de tu Hijo
a hacer de la vida un don total para la gloria de Dios.
Hazles comprender que servir a Dios satisface el corazón,
y que sólo en el servicio de Dios y de su Reino
nos realizamos según el divino proyecto
y la vida llega a ser himno de gloria a la Santísima Trinidad. Amén

EMILIO L. MAZARIEGOS

Es el momento, Señor, de orientar mi vida;
es la hora de dar rumbo a mi existencia;
estoy en busca de tus pasos, de tus huellas;
quiero dejar atrás mis caminos y entrar por ‘tus caminos’
quiero decir SÍ al plan de Dios para los sueños de mi vida.
Aquí estoy, Señor, como Saulo en el camino de Damasco;
y te digo sin rodeos: Señor, ¿qué quieres que haga?
Aquí estoy, Señor, como Samuel en la noche
y te digo: Habla, que tu siervo te escucha.
Aquí estoy, Señor, con un corazón disponible como el tuyo
y te digo: ‘Quiero hacer tu voluntad’

Señor, ¿qué quieres de mí?, ¿qué me pides?
Señor, ¿cuál es el plan del Padre para mi vida?
Señor ¿cuál es el proyecto que quieres que realice?

Quiero, Señor Jesús, escucharte y dar respuesta a tu llamada.
Quiero, Señor Jesús, dejar todo, quedarme libre para seguirte.
Quiero, Señor Jesús, arriesgar mi camino con el tuyo.
Quiero, Señor Jesús, dejar mis miedos.
Quiero, Señor Jesús, fiarme de tu plan... porque me amas.
¡Aquí me tienes, Señor, para hacer tu voluntad!

PEDRO CASALDÁLIGA

Me has seducido, Señor, y me dejé seducir,
desde que aprendí tu nombre balbucido en familia.

Me has seducido, Señor, y me dejé seducir
en cada nueva llamada que el alto mar me traía.

Me has seducido, Señor, y me dejé seducir
hasta el confín de la tarde hasta el umbral de la muerte.

Me has seducido, Señor, y me dejé seducir
en cada rostro de pobre que me gritaba tu rostro.

Me has seducido, Señor, y me dejé seducir,
y en el desigual combate me has dominado, Señor,
y es bien tuya la victoria.

Me has seducido, Señor, y me dejé seducir
en un desigual comercio, y la victoria es bien nuestra

Señor Jesús, al mirar esta tierra tuya
tan falta de obreros para recoger la cosecha,
te suplicamos humildemente
que suscites entre los jóvenes de nuestro país
Apóstoles para nuestra Iglesia,
Servidores alegres para nuestro Pueblo,
Testigos generosos de tu Evangelio.

Envía, Señor, a la Compañía de Jesús
hombres acogedores y cercanos con los que sufren,
acompañantes lúcidos de los que buscan y caminan,
amigos de los que se sienten solos y desolados,
proclamadores proféticos,
con su palabra y con su vida,
de la dignidad humana y del valor de la vida;
que irradien la fuerza de tu Espíritu,
que encaminen a todas las criaturas al encuentro con el Padre,
y que en una profunda identificación contigo,
y llenos de celo por tu mayor Gloria,
trabajen por la extensión de tu reinado
desde la fe y la justicia.

Te lo pedimos por la intercesión de María, nuestra Madre,
y de todos nuestros hermanos... que gozan de tu presencia.
Amén.

Despierta nuestra débil y vacilante fe,
riega nuestra pequeña esperanza,
anima y caldea nuestro amor cansado.
Enséñanos a vivir confiando
en la insondable ternura de nuestro Padre Dios.
que abraza a todos sus hijos e hijas,
estén dentro o fuera, salgan o vuelvan.

¡Ven, santa Ruah!
Que Jesús sea eje, motor y centro de tu Iglesia;
y que nada ni nadie oscurezca su presencia.
Danos a conocer su evangelio cada día
y anímanos a ser discípulos enamorados.
Haz que todos nuestros proyectos y vida
sean una aventura campo a través
gozando la creación y la amistad a cada instante.

¡Ven, santa Rua!
Abre todos nuestros sentidos a tus llamadas;
a las que nos llegan desde los interrogantes,
conflictos, contradicciones y sufrimientos
de los hombres y mujeres de nuestros días,
y a las que nos llegan a través de sus gozos,
alegrías, descubrimientos y esperanzas.
Enséñanos a acoger los signos de los tiempos.

¡Ven, santa Rua!
Fuérzanos a vivir expuestas a tu brisa y fuego
para engendrar la fe -viva, nueva, sugerente-
que necesita esta sociedad nueva.
Que tu Iglesia sea y esté más cercana y atenta
a lo que nace y florece que a lo que languidece;
que sus entrañas se muestren abiertas y amasadas
por la esperanza, y no por la nostalgia.

¡Ven, santa Ruah!
Enséñanos a mirar, en estos momentos de crisis,
de manera nueva la vida, el mundo y las personas.
Que nuestro mirar sea como Jesús miraba
y sepa detenerse, con misericordia y ternura,
en los que sufren, lloran y son víctimas,
en los que caen, viven solos y son olvidados
en rincones oscuros o en plazas públicas.

¡Ven santa Ruah!
Haznos personas abiertas y compasivas
que expresemos nuestra indignación y esperanza
junto a todos los que ven truncado su futuro
por la prepotencia y mala gestión de los de siempre;
que acampemos solidariamente con el 15-M
manteniendo encendida la llama de un futuro mejor
hasta que brille tu sol de justicia en rincones y plazas.

¡Ven, santa Ruah!
Envíanos a ser luz que ilumina,
fuego que acrisola y purifica,
llama que danza y resplandece,
hoguera que quema las vanidades,
ascuas que atraen y calientan,
y si quieres que lleguemos hasta la muerte,
cirio de pascua que abre horizontes.

Florentino Ulibarri

Marcelo A. Murúa

María de Nazareth
madre de nuestro Señor,
compañera de nuestras marchas,
ven a visitarnos,
quédate con nosotros.

Te necesitamos, madre buena,
vivimos tiempos difíciles,
atravesamos bajones, tenemos caídas,
nos agarra la flojera, nos inmoviliza la apatía,
nos da rabia la solidez de la injusticia.

María, virgen de la Esperanza.
Contágianos tu fuerza,
acércanos el Espíritu que llena tu vida.
Ayúdanos a vivir con alegría,
a pesar de las pruebas y las cruces
que encontramos en el seguimiento
de tu hijo.

Que no nos desaliente
la lentitud de los cambios,
que las espinas de la vida
no nos ahoguen la semilla del Evangelio.

Que no perdamos la utopía, madre buena,
de creer que es posible otro mundo
y otra sociedad.
Que no bajemos los brazos en la lucha por la justicia
y en la práctica de la solidaridad.

Que no se enturbie nuestra mirada,
al punto que no veamos la luz del Señor
que nos acompaña siempre,
que camina a nuestro lado,
que nos sostiene en los momentos duros.

María, tu creíste y te jugaste la vida.
Y no te fue fácil
También pasaste tiempos de incertidumbre,
de no entender las cosas que pasaban,
de sufrimiento y soledad.
Y saliste adelante, con buen ánimo y entrega.

María, nos enseñaste con tu ejemplo
que para dar vida hay que entregar la vida,
todos los días, en las buenas, y en las malas,
y en las más o menos.

Siendo un muchacha,
estando comprometida, corriste el riesgo de decir sí
al plan de Dios.
Confiaste en El y el sueño de Dios se hizo realidad.

Madre, en nuestros días Dios sigue soñando.
Su Reino de hermanos está muy lejos de ser realidad.
Y nos pide, como a ti en Nazareth,
que demos lo mejor de nosotros
para ayudarlo a realizar su Proyecto.

María, ¡cómo cuesta decirle sí al Señor!
Cómo cuesta decir sí más allá de las palabras,
decir sí con los hechos, con actitudes, con gestos...
...¡con la vida!

Enséñanos a esperar en el Señor,
a confiar en si palabra,
a dejarnos guiar por su Espíritu,
a llenarnos de su buen humor y alegría.
Enséñanos a escuchar su voz,
en la realidad de todos los días,
en el sufrimiento de tantos,
en las ansías de liberación y cambio,
en la sed de justicia de las mayorías.

Enséñanos a orar
para no perder la Esperanza
y para darle raíces sólidas.
Enséñanos a orar
para discernir donde poner los esfuerzos
y descubrir nuestro lugar y misión.
Enséñanos a orar para no desalentarnos
en las dificultades y contratiempos.

María, camina cerca de nosotros
acompáñanos madre buena,
fortalece nuestra esperanza
para que sea el motor de nuestra entrega
el pozo donde beber para seguir,
el refugio donde descansar y retomar fuerzas.
Anuda nuestra esperanza al proyecto del Padre.
Danos firmeza y hasta terquedad
para seguir adelante.
Llena nuestros corazones de la esperanza que libera
para vivir el amor solidario.

Lo que se espera se consigue con esfuerzo,
con trabajo y con la vida.
Nos confiamos en tus manos
para que nos hagas fuertes en la fe
comprometidos en la solidaridad
y firmes, muy firmes,
en la Esperanza del Reino.

Jesús, no tienes manos, tienes sólo nuestras manos
para construir un mundo nuevo donde haya más fraternidad y justicia.

Jesús, no tienes pies, tienes sólo nuestros pies
Para poner en marcha a los oprimidos por el camino de la libertad.

Jesús, no tienes labios, tienes sólo nuestros labios
Para anunciar a los pobres la buena noticia de la libertad.

Jesús, no tienes medios, tienes sólo nuestro trabajo
Para lograr que todos los hombres vivan como hermanos.

Jesús, aquí tienes mis manos, mis pies, mis labios, mi trabajo, mi sonrisa,
Mi tiempo, mi ilusión, mi vida. ¡Aquí estoy, Señor! Iré contigo.

Aquí estamos, Señor Jesús: juntos en tu búsqueda.
Aquí estamos con el corazón en alas de libertad.
Aquí estamos, Señor, juntos como amigos. Juntos.
Señor Jesús, estamos juntos y a pie descalzo.

Juntos y con ganas de hacer camino, de hacer desierto,
Juntos como en un solo pueblo, como en racimo.
Juntos como piña apretada, como espiga, como un puño.

Danos, Señor Jesús, la fuerza de caminar juntos.
Danos, Señor Jesús, la alegría de sabernos unidos.
Danos, Señor Jesús, el gozo del hermano al lado.
Danos, Señor Jesús, la paz de los que buscan en grupo.

Es bueno, Señor, entrar en la aventura de manos dadas.
Es bueno para que nadie se quede perdido en el camino.
Es bueno, Señor, compartir ilusiones y esperanzas.
Es bueno, Señor, dejarse guiar por la presencia de tu Espíritu.

Nos has dado un deseo. Has puesto alas en el corazón
Y queremos, como en bandada, alzar gozosos el vuelo.
Nos has dado un deseo: el de buscarte, el de tender a Ti
Como busca la flor el sol y el agua el mar inmenso.

Queremos, Señor Jesús, recorrer la aventura de orar,
De orar juntos, en esta aventura apasionante.
Señor Jesús, queremos un corazón vacío, desinstalado.
Queremos un corazón desnudo, despojado y pobre.

Señor Jesús, ábrenos el corazón a la escucha.
Ábrenos el corazón desde la soledad, desde el silencio.
Ábrenos el corazón al contacto de tu Palabra.
Ábrenos el corazón al soplo de tu Espíritu.

Queremos, Señor Jesús, entrar dentro de nosotros.
Queremos peregrinar al interior de nuestras vidas.
Queremos hacer camino hasta el desierto de nuestro corazón.
Queremos poner la tienda en el centro de nosotros mismos.

Caminamos hacia Ti, subimos cansados tu montaña.
Sabemos que la ascensión es dura pero el grupo nos aguanta.
Sabemos que tú te das en lo alto, en lo de arriba.
Sabemos que vale la pena subir y encontrarte.

Buscamos, Señor, el manantial de nuestro río.
Buscamos, Señor, la vida que alimente y anime nuestra vida.
Buscamos, Señor, la raíz, la razón de nuestra existencia.
Buscamos, Señor, el amor, la fuerza para amar.

Señor Jesús, descúbrenos el rostro del Padre.
Señor Jesús, danos la fuerza arrolladora de tu Espíritu.
Señor Jesús, comunícanos tu presencia resucitada.
Señor Jesús, enséñanos a caminar unidos a ti.

Juntos en tu búsqueda, Señor, ¡Señor de los encuentros!
A pie descalzo en oración sincera, ¡Señor de los caminos!
Empeñados en esta aventura apasionante, ¡Señor del misterio!
Aquí estamos sabiendo que Tú también estás con nosotros;
Porque Tú, Señor, te manifiestas al que te busca;
Porque Tú, Señor, eres la fuerza del que te encuentra.

No hay un “yo” que posea un tesoro.
Soy, realmente, un tesoro de valor incalculable.
Solo hay un camino para poder disfrutar de lo que soy.
Poner toda esa riqueza a disposición de los demás.
…………………

Es la gran paradoja del ser humano.
Solo alcanza su plenitud cuando se da plenamente.
Esto va en contra de lo que nos dicen los sentidos e incluso la razón.
Por eso es tan difícil convencerse de ello.
………………..

Hay una única manera de descubrir la trampa.
Bajar a lo hondo del ser y experimentar lo auténtico.
Hacer oídos sordos a la sirena de los sentidos.
No hacer caso a los discursos hedonistas de la razón.
…………………..

Fray Marcos

 

¿Qué buscáis?
El primer paso en la vida espiritual está en saber lo que busco.
Aunque no puedes saber lo que vas a encontrar,
tienes que tener bien clara la dirección en la que debes ir.
No busques seguridades, ni tranquilizar tu conciencia.
…………………
¿Dónde moras?
Descubre el ámbito donde Jesús desplegó su humanidad.
Cómo armonizó en una sola realidad, lo humano y lo divino.
Cómo se identificó plenamente con Dios y con el hombre
…………….
Venid y lo veréis.
Lo que es Jesús no se puede aprender intelectualmente.
Sólo lo descubrirás por la experiencia interior.
Viviendo lo que él vivió y amando lo que él amó.
Pasando de la materia al Espíritu,
de la tiniebla a la luz, de la muerte a la Vida.


Fray Marcos

 

Lecturas

En este apartado encontrarás recomendaciones de lecturas que te enriqueceran en tu crecimiento espiritual.

BOLETÍN: VOLUNTARIADO INTERNACIONAL J-M AÑO 2011

No. 1 / Enero 2012.

Vocafest 2011

Introducción

Con gran alegría nos ponemos nuevamente en contacto con ustedes, para compartirles las noticias sobre lo que se vivió en el Programa de Voluntariado Internacional de la Congregación, durante el año 2011.

Recordamos que el año 2011 fue el Año Internacional del Voluntariado, y por ello queremos reiterar nuestra gratitud a todos los voluntarios y voluntarias que han prestado un servicio generoso e incondicional en tantos lugares en los que la Congregación de Jesús-María se encuentra presente.

También queremos hacer llegar nuestro sincero agradecimiento a todas religiosas responsables del Voluntariado en las Provincias, por la ayuda que han brindado para la elaboración de este boletín, así como a otras religiosas colaboradoras y voluntarios/as que nos enviaron información para el mismo.

Descarga el archivo del Boletín Voluntariado Internacional JM 2011 completo aquí. Word 54Kb.

Descarga el archivo con fotografías relativas al Boletín Voluntariado Internacional JM 2011, aquí. Word 680Kb.

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