Mirada de ternura al corazón de África: La obra de las religiosas de Jesús-María en Camerún, Guinea Ecuatorial, Nigeria y Gabón

1 de marzo 2020

«Somos un grupo de 51 mujeres, de nueve nacionalidades y multitud de lenguas, diseminadas por Camerún, Guinea Ecuatorial, Nigeria y Gabón con el único objetivo de desarrollar una misión integral, arraigada en el evangelio, a través de la ternura y el perdón.» Es una breve y, a la vez, densa descripción la que realiza Encarna Viarnès i Fanega del trabajo que lleva a cabo la delegación de África de la congregación de religiosas de Jesús-María. Esta igualadina, que entró en la congregación hace 25 años, acompaña la vida y la misión de once comunidades de religiosas en cuatro países muy distintos: desde la pequeña Guinea Ecuatorial (con apenas un millón de habitantes), hasta uno de los gigantes africanos como Nigeria (con 187 millones de habitantes). El primer contacto de Viarnès con el continente fue como maestra voluntaria, en 1985: «De África siempre he amado su diversidad, los contrastes, la otra cara que no muestran los documentales. Hablar de África es hablar de un continente de 55 países, mil millones de personas, multiplicidad de mundos, etnias, voces, culturas, lenguas… África heterogénea y rica, con muchos matices por descubrir de cada país.» Viarnès regresó a su querida África en 2010 para coordinar la acción de las religiosas de Jesús-María. Con residencia en Libreville (Gabón), viaja cada quince días «para visitar obras de la congregación y trabajar juntos, religiosas y laicos». Las religiosas se ponen manos a la obra en escuelas, centros sociales para huérfanos, promoción de la mujer, pastoral de jóvenes, grupos de justicia y paz… y también se encargan de las chicas aspirantes a religiosas: «Deben recorrer un largo camino de aprendizaje en el conocimiento personal, la espiritualidad, los idiomas, el sentido de la vida, el conocimiento de las propias tradiciones e implicaciones en la cultura, desarrollar habilidades para el trabajo en equipo, los estudios civiles… Solo así pueden ser agentes transformadores de su realidad.»

Curso de primaria en la escuela Jesús-María de Ebibeyin (Guinea Ecuatorial).

Centralidad de la mujer en África

«El 85% de la economía africana está en manos de las mujeres, sobre todo en las zonas rurales», señala Viarnès. Por este motivo, las religiosas de Jesús-María ponen el acento en la educación, «una gran plataforma para crecer en libertad y ser conscientes de la propia dignidad, hombres y mujeres». «La formación de la mujer es uno de los pilares y preferencias de cara al desarrollo de las sociedades de los países donde trabajamos. Pero nos damos cuenta de que esta formación no puede ir separada de la formación en derechos y responsabilidades ¡de los hombres! Crear conciencia de complementariedad es fundamental», remarca Viarnès. De hecho, es notable «la cantidad de movimientos que surgen desde estos países para luchar por la promoción de la mujer y trabajar por la reconciliación y la paz». Destacan mujeres como Marguerite Barankitse (Burundi, 1957), activista humanitaria que trabaja por mejorar el bienestar de los niños y desafiar la discriminación étnica en Burundi; Esther Tallah (Camerún), pediatra y directora de la Coalición de Camerún contra la Malaria desde 2007; Wangari Maathai (Kenia, 1940″2011), bióloga, política y activista a favor de los derechos de las mujeres y el desarrollo sostenible; Hadizatou Mani (Níger, 1984), activista de derechos humanos que ha ejercido una larga batalla legal para liberarse de la esclavitud y que sigue luchando junto a otras mujeres contra la esclavitud, o Chimamanda Ngozi Adichie (Nigeria, 1977), escritora, conocida por sus discursos y mensajes contra los estereotipos y clichés sobre África, su gente, culturas y tradiciones.

Ubuntu, una filosofía humanista

El Papa se ha referido a África como el «continente de la esperanza» en los dos viajes que ha hecho durante su pontificado. Viarnès valora estas visitas apostólicas como «una manera de animar las muchas llamadas: la lucha contra el sida, el cuidado de la biodiversidad, la denuncia de la deforestación de los bosques, los conflictos armados…». Viarnès también fundamenta esta confianza en el hecho de que «demográticamente, la esperanza del mundo está al lado de África, especialmente con su mayoría joven (el 70% de la población joven tiene menos de 30 años). La fuerza de la diversidad cultural, la alegría de vivir y de salir adelante a pesar de las miserias, la actitud resistente y valiente (¡resiliente!) y el crecimiento de la población joven son un signo de esperanza.» La familia también ayuda a explicar qué es África: «Sin el concepto de familia en África no se entiende casi nada… Un proverbio africano dice que “para educar a un niño es necesaria toda la tribu.”» En este sentido, Viarnès subraya el Ubuntu —es decir, «yo soy porque nosotros somos»—, una filosofía humanista muy presente en el África subsahariana: «Es una forma de vivir antigua que encarna la generosidad, la calidez, la inclusividad y la solidaridad que, todavía hoy, es típica de muchas comunidades africanas, especialmente en las poblaciones rurales. Estos valores se desarrollan en la cultura, las tradiciones, las realidades espirituales y religiosas. El poder del individuo no puede desvincularse de su comunidad, que protege y permite desarrollar lo mejor de uno mismo.» Aunque Viarnès matiza la doble vertiente: «Por un lado es bueno sentirse formar parte de un clan o tribu, pero por otro, la solidaridad comunitaria puede llegar a ahogar la libertad o las decisiones personales.» ¿Y qué papel tienen las tradiciones religiosas? «Un 40% de la población africana es musulmana, un 35% son cristianos y un 25% animista, tradicional. En los países donde estamos presentes, el islam convive de manera pacífica con otras costumbres y religiones», destaca Viarnès. Aunque en el norte de Camerún y al este de Nigeria los grupos armados, «llamados yihadistas», luchan por conquistar territorio. También está la incertidumbre de grupos violentos como Boko Haram, «detrás de los cuales hay pobreza, falta de educación, mal gobierno y corrupción, tal y como señala la abogada nigeriana Fatima Shehu Imam». Por este motivo, Viarnès considera que, ante estas realidades, «lo importante es trabajar en las escuelas por la integración y la paz. Esto es lo que ayuda a avanzar en el diálogo: tener una visión del mundo y de la vida muy abierta y sentirse protagonista de la propia historia».

Fiesta cultural en la escuela Jesús-María de Ebibeyin (Guinea Ecuatorial).

Riqueza que es fuente de conflicto

«África es muy rica y esta riqueza ha dado lugar a muchos conflictos y guerras», asegura Viarnès. Un ejemplo que menciona es la región de Kivu (República Democrática del Congo), donde está el 80% de las reservas mundiales de coltán, utilizado para la fabricación de casi todos los dispositivos electrónicos. La religiosa recuerda una cita del historiador burkinés Joseph Ki-Zerbo (1922″2006): «Durante cien años de colonización se nos ha designado este rol preciso: no producir ninguna aguja, sino materias primas, es decir, desvalijar todo un continente.» Por eso la igualadina sostiene que «disponer de materias primas importantes en el subsuelo no ha conllevado la riqueza para la mayoría de africanos. En Nigeria, a pesar de ser la primera economía africana y primer productor de petróleo en el continente, el 60% de la población todavía vive con menos de un dólar al día. Hay verdaderos cazadores de riquezas y cuando se vive tan de cerca, duele… ¡Los conflictos no siempre vienen por razones étnicas!».


Con información de Catalunya Cristiana