Encuentro de Exalumnas JM

15 de junio 2018

A una semana del encuentro de exalumnas todavía resuena en mi interior lo vivido.
Me faltaron ojos para ver, oídos para escuchar, tiempo para reflexionar y disfrutar la amistad, el espacio, la oportunidad de convivir y sentirse en casa.
Es de esos momentos que no quieres que avance el reloj, porque lo vivido supera las expectativas, porque el alma se siente plena, satisfecha, en paz y feliz.
Reencontrarse con una mujer excepcional por su sencillez y humildad, su confianza y abandono total en los brazos de Su Padre, su capacidad extraordinaria de perdonar y de florecer ante el dolor, ha sido un sacudón para mi alma que todavía anda asimilando y tratando de acomodarlo en mi interior.
Dicen bien que de niña no te das cuenta de todo lo que recibes y cómo va perneando en tu vida , pero la semilla va penetrando poco a poco en tu vida y va germinando sin darte cuenta hasta convertirse en un árbol grandote, como la semilla de mostaza, y cuando haces un proceso de introspección, de regresar a la raíz, te das cuenta del porqué de tantas cosas, que tal vez no te habías fijado: por qué se es de una manera determinada, por qué pensamos de un modo distinto, por qué esa necesidad de darnos a los demás, de no poder decir no…
Todos los que hemos pasado por las aulas de los colegios Jesús María, tenemos el carisma de Claudina, unos en mayor medida que otros. Nos lo han inculcado desde niños, con gestos, con acciones, con palabras… y ahora caigo en la cuenta, que todos estamos llamados al perdón, a la empatía con el más débil, a la fortaleza del alma, a la valentía, a la Fe, estamos llamados a la acción, a no dejarnos vencer, a florecer ante las injusticias, ante la maldad, ante el dolor….
Todo eso fue y es Claudina, todo eso son las religiosas de Jesús María, todo eso eres tú alumno Jesús María, todo eso es simplemente SER CRISTIANO.

Por María Rosa Becil Exalumna Colegio Merida