Editorial Jesús María
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ABC DE ÉTICA POLÍTICA
en este momento crucial (I)
“Es necesario cuidar asiduamente la educación cívica y política hoy tan necesaria.. para que todos los ciudadanos puedan llevar a cabo su papel en la comunidad política”.
LA POLITICA
Volviendo a la clásica definición aristotélica del ser humano como zoon politikon, animal político, vemos que el parámetro de nuestro humanismo es nuestra vida política, nuestra solicitud por el bien común de la sociedad. Todo lo que lleve el calificativo de “político” –partidos, estrategias sociales, elecciones, etc.-- está llamado al servicio del bien común, al fortalecimiento de la PAZ, que es “tranquilidad en el orden” –como dice San Agustín--, camino y meta de la vida social.
El BIEN COMÚN
El bien común es el fin, la razón de ser de toda sociedad, empezando por la familia. Los seres humanos forman una comunidad para lograr un bien que individualmente no pueden alcanzar. Lo primero que hay que perseguir es el orden, de donde resulta la paz, la armonía, y la libertad para los miembros de la sociedad. El bien común en la sociedad política puede identificarse con la justicia social; ésta sólo se va logrando mediante el interés efectivo, por la participación de los miembros, fundiendo las voluntades en una empresa común, dando y recibiendo poderes y recursos que ninguno poseería como individuo.
¡Cómo contrastan estos conceptos éticos de participación, y de unidad de voluntades, inspiradas por el “amor político” con nuestra realidad de divisiones y luchas estériles, que lejos de ser auténtica política son “politiquería”, inspirada por pasiones desordenadas de soberbia, de ambición o envidias que degradan vergonzosamente al “animal político” al nivel de las “infrabestias” —porque las bestias son buenas, actúan conforme a su naturaleza.
Pero, no nos quejemos de la inmoralidad de los funcionarios públicos, mirémonos nosotros mismos, miremos nuestra responsabilidad en todo esto, porque “la corrupción crece donde falta la comunicación y la participación.” ¡Ya es hora de despertar! ¿Qué sociedad queremos si vamos a continuar con la apatía y el abstencionismo que se dio en las pasadas elecciones?
EL GOBIERNO
El gobierno, es clave en la vida política, entendiendo por gobierno la función del Estado de dirigir a los ciudadanos hacia el bien común. Al decir gobierno podemos referirnos al acto de gobernar, a la constitución del Estado o a las personas que ejercen el poder político.
¿Cuál es el origen de la autoridad del gobernante? La teoría más aceptable es la del “consentimiento popular” de Belarmino y Suárez: Dios da directamente la autoridad a todo el pueblo unido civilmente, y éste delega su ejercicio a un individuo a un grupo, según la forma de gobierno que el pueblo apruebe. Todo gobierno que no cuente con el consentimiento, por lo menos tácito del pueblo, es una tiranía y no puede ser aprobado por la ley natural.
Esta teoría exige conductas éticas que hay que confrontar con nuestra realidad. La autoridad por definición y por su origen es algo que se acerca a lo sagrado. En primer lugar, si el origen de la autoridad proviene en última instancia de Dios, merece un serio aprecio. Y especialmente en tiempos de elecciones, hay que ser conscientes de la gran responsabilidad que Dios deposita en nuestras manos, preparándonos lo mejor posible para votar con conocimiento y plena libertad por la persona más idónea y virtuosa para ejercer el oneroso servicio de distribuir el bien común. En segundo lugar, para que el ciudadano confiera la autoridad digna y responsablemente, nadie tiene derecho a coartar libertades con premios o amenazas, o compra de votos con regalos que, como veremos, es una forma de corrupción.
Mérida, Yuc. , febrero 3 de 2012..
Teresa Ochoa Godoy, R.J.M.
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