Columna de Maú
Claudina vista por Maú RJM ¡feliz día a todas!
México D.F. 3 de febrero de 2012
Hablar de ella es hablar de una madre, de una amiga, de una hermana, de una fundadora...
En Claudina se mezclan contrastes que no son comunes en las personas....
Era una mujer muy previsora, con vistas al futuro, pero también era capaz de dejar todo en el momento cuando alguien la necesitaba, asi sucedió cuando el Padre Andrés le trajo a las dos huerfanitas.
Era una mujer muy cuidadosa con las cosas y muy respetuosa de las normas y costumbres, pero no dudó ni un momento para romper su propios esquemas y disfrazarse creativamenta cada día para visitar a sus hermanos en la prisión.
Era una mujer seria, una cabeza bien puesta pero también muy optimista, llena de esperanza y con sentido del humor... Lo vemos cuando una religiosa le habló desanimada de una huérfana mal educada y piojosa y Claudina muy segura y alegre le dijo: "Será buena y bonita a los dieciocho"
Era una mujer bien hecha y ordenada, pero sus preferencias eran para los menos favorecidos, los menos agradables a los ojos del mundo. Ella decía a las religiosas, que sus únicas distinciones fueran para los que tuvieran más carencias, menos cualidades....
Fué una mujer tocada por la guerra, la violencia y el asesinato, sin embargo no dudó en trabajar por la paz, la armonía y el perdón. La experiencia del amor la lleva a una profunda vivencia del perdón que libera al enemigo y que la identifica con Cristo...
Sus últimas palabras CUÁN BUENO ES DIOS son el mas claro reflejo de la luz que iluminó su vida...
Y aunque sus restos reposan desapercibidos con los de otras muchas hermanas, su dia y su recuerdo no son desapercibidos para nosotros, asi que hoy es una gran fiesta para todos. Muchas felicidades, herederos de este legado tan grande que recibimos por estar en su casa, la de Claudina, en esta casa y cualquier casa de Jesús-María, porque una madre sigue siendo madre desde el cielo.
Felicidades a todas sus hijas e hijos por una madre así.
Maú rjm
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SEAN POR SIEMPRE ALABADOS JESÚS Y MARÍA.
REFLEXION:
“Todo lo que Claudina dejó somos nosotras.” (*)
En otros y en muchos momentos hemos leído y escrito de Claudina... la hemos hallado y contemplado... nos ha mirado y acompañado... en otros, en muchos momentos y también en estos...
Hemos sabido de su gusto y afán por desaparecer y descubrimos su impulso comunitario al encontrar que en su tumba sus restos se confunden con los de las primeras 69 hermanas de la Congregación... (Positio LXXVI)
Y es ciertamente que a la luz de este hecho, donde está una, estamos las demás como impulso y herencia de nuestra querida Fundadora.
Esto alegra mi espíritu y agranda mi horizonte... desde mi pequeño rincón pienso que donde está las demás estoy yo... y donde yo me encuentro está cada hermana conmigo...
Somos muchas ramas (ojala fuéramos más) con una sola raíz...
Somos muchos y muy diversos frutos en medio de un mismo y colorido follaje...
Por nuestras venas corre la savia redentora de Cristo que nos congrega y envía... y en esta savia se nos conoce con un nombre propio y un apellido común: el nombre de Claudina Thévenet y el apellido Jesús – María.
Hoy, queriendo ir más hondo, vamos a dialogar con ella en nuestro corazón lo que significan las palabras “todo lo que Claudina dejó somos nosotras”.
Claudina, bien sabemos, no dejó textos...
No dejó muchas palabras... grandes sí pero muy breves...
No tenemos escritas sus obras completas, ni sus fundaciones, ni las recomendaciones para el alma...
Tenemos muchas actitudes en pocos textos y grandísima elocuencia en sus silencios...
Y hoy me doy cuenta de que sus últimas palabras “¡Qué bueno es Dios!” en realidad y pidiendo perdón a la historia por decirlo, en verdad fueron sus penúltimas palabras... déjenme explicar...
Ciertamente Claudina en su acontecer histórico, en sus últimos momentos, el 1º de febrero de 1837 pronunció las palabras que nos han alentado, acompañado e iluminado como Congregación por casi doscientos años... y lo seguirán haciendo... ¡Qué bueno es Dios!
Pero ella ha seguido hablando en el silencio...
Y volvió a pronunciarse de manera especial cuando años después de su muerte, las Hermanas quisieron poner sus restos en un sitio especial de la Capilla de nuestro querido Fourvière... y para sorpresa de todas, Claudina no estaba en su sitio: como sabemos, a consecuencia de una inundación, los féretros de madera de las primeras religiosas se deshicieron, los restos de Claudina siguiendo con su gusto por “desaparecer”, se encontraban con las 69 hermanas sepultadas ahí... se mezclaban en una juntura admirablemente confusa, en un abrazo misteriosamente fraterno...
Entonces esta amada Madre y admirable mujer pronuncia nuevamente una palabra para sus hijas: “Donde estén ustedes, ahí estoy yo” Palabras que también confirman su identificación con Cristo...
Por eso creo que en mí está la Congregación entera...
Y creo que donde está cada hermana estamos todas con ella...
De esta manera surgen las últimas, ahora sí las últimas palabras de Claudina, pronunciadas ininterrumpidamente en casi doscientos años, entendidas en el hecho tal vez pequeño, pero trascendente: “Todo lo que Claudina dejó somos nosotras”...
Así, estas palabras entendidas en el hoy eterno de Dios, se siguen pronunciando...
La voz de Claudina se escucha en los ojos de cada hermana que tiene un gesto, una actitud, una palabra de ternura, de misericordia o de perdón...
La voz de Claudina se escucha en el latido de cada hermana y hermano que participa de su carisma en los lugares donde se encuentra la Congregación y aún en los que ya ha dejado...
La voz de Claudina se escucha en el andar cansado y los ojos serenos de las mujeres que han gastado su vida siguiendo a Cristo...
La voz de Claudina se escucha en las búsquedas de las nuevas llamadas y presencias que motivan a las jóvenes a seguir sembrando...
En esas y muchas otras circunstancias se escucha el eco de su voz y se reflejan los gestos y actitudes de aquella querida mujer cuyas penúltimas palabras fueron la exclamación de su más honda y vital certeza: “Qué Bueno es Dios!”
Y sus últimas e ininterrumpidas palabras se siguen pronunciando ahora, hoy, aquí... porque si todo lo que Claudina dejó somos nosotras, somos su herencia en un mundo dolido, herido y hambriento de Dios...
Su voz se seguirá escuchando porque donde estemos nosotras, ella estará también ahí... como esa juntura admirablemente confusa, en ese abrazo misteriosamente fraterno...
Maú rjm
¡Feliz 3 de febrero, día de Claudina, fiesta de todas nosotras!
Que ella nos aliente a seguir pronunciando nuestra vida por Cristo...
y atraiga a otros hacia El...
Y que Claudina siga pronunciando su palabra de alabanza en cada una y uno que comparte su carisma.
(*) Esta frase: “Todo lo que Claudina dejó somos nosotras”, fue tomada del tema de un taller sobre Claudina Thévenet que compartió con nuestra provincia la Hna. Janice Farham rjm
Maú rjm
Empieza un año, un centenario, un tiempo, una etapa en mi vida... inicio un libro y hasta estas palabras y sentimientos tienen un conjunto de significados nuevos...
Y este siglo... y el milenio... volver al origen.... refundar la congregación, retomar la Iglesia, reconstruir la historia, restaurar la humanidad, reforestar la esperanza...
Y la frase que me palpita en la cabeza hoy es volver al origen... y un manojo de cosas se agolpan en mi memoria para decirme quién soy y a dónde volver...
... y a ratos creo que para volver, tengo que haberme ido... y hay cosas de mi origen que en verdad nunca he conocido y no las he poseído...
... y otras veces pienso que para volver, hay que saber si uno viene o si uno va... y en la maraña de lo que soy y en la madeja que con los años se va tejiendo un sinnúmero de veces, no reconozco mi orientación... si estoy cerca o lejos, fuera o dentro, yendo o viniendo...
En otros momentos otros definen lo que entienden y captan de mí...
A veces cuando creo que todo va bien, me encuentro gente que está diciendo lo penoso y desesperante de mis carencias...
Y cuando me encuentro en el fondo del mar de mis incongruencias, alguien llega y me agradece la luz que llegó a su vida a través de mi presencia, que es tu mano cuando teje mi madeja...
Maú rjm
Sueño con un mundo sin dolor,
donde los hombres se den la mano...
mi sueño es muy lejano, pero alimenta mi empeño
y da sentido a mi trabajo...
con tanto bueno, deseo seguir soñando...
Sueño con una realidad de paz enclavada en la justicia,
donde la desigualdad sea un recuerdo...
mi sueño es utopía,
pero reanima la vida que pongo en lo que hago,
por lo que necesito seguir soñando...
Sueño con el indígena digno y respetado,
con la mujer reivindicada, con el niño alimentado...
mi sueño es tan distante como la noche de la alborada,
pero es presagio del reino que construimos
y del ideal con que nos amamos...
por una vida diferente es urgente seguir soñando...
Sueño con una tierra libre, desalienada,
con una naturaleza hermosa y floreciente,
y una ecología equilibrada...
pero mi sueño es imposible
porque estamos en camino hacia la nada...
pero por lo que yo viví y lo que quiero para los niños,
está en mi conciencia como un mandato,
enseñar mi sueño y seguir soñando...
Sueño con el hombre y la mujer en comunión contigo...
en un profundo entendimiento,
donde el amor de dos se conjuga y se comparte,
se fecunda y se difunde...
y sé que este sueño irrealizable
es el que apasionó tu vida y germinó tu entrega...
por este ideal que me identificó contigo despertando,
no puedo menos que seguir soñando...
¿y tu qué sueñas?
Hoy día, la palabra martirio sale sobrando del vocabulario de los jóvenes...
Hoy día, mártires y confesores están de más...
Mártires porque se dejaron matar por la fe... confesores no por estar sentados en un confesionario... sino por haber confesado y reconocido públicamente su fe...
Hoy, cuando empieza a surgir en cada uno sangre nueva de iglesia, sin negar que nuestra fe también es simiente regada con la sangre de muchos hermanos, necesitamos volver a definir lo que es ser mártir y lo que es ser confesor...
La confesión que hoy necesita el mundo no es la de los pecados... el pueblo latino tiene grabado hasta los huesos el sentido de culpa, o la sensación de pérdida, o el ubicarse lejos de Dios... la verdad de un viernes santo lejos del domingo de resurrección...
El martirio no es la pasividad de dejarse matar... es la apasionada entrega hasta las últimas consecuencias del amor cuando se da... es la gota a gota, de sangre o de sudor, del agua que se recibe y que se da... la vida, el gozo, el servicio, el trabajo, el descanso, la justicia, la fraternidad... martirio no es extinguir la vida sino reforestar la esperanza y la fe de los demás... es hacer surgir de nuevo la solidaridad agredida y devastada, es despertar el sentido de justicia adormecido... martirio es ser fiel a las opciones que uno ha tomado...
Y eso es ser confesor... la confesión que el mundo necesita hoy no es de las culpas sino de las opciones, no es de los dolores recogidos, sino de las esperanzas sembradas, no es de los pecados sino de las reconciliaciones, no es de las sombras sino de las luces que iluminan nuestros ojos... no es de la muerte, sino de la vida...
Hoy el Jesucristo que cruza su mirada con la nuestra nos habla de una vida verdadera, no de una muerte venidera como desgracia o como sentencia...
El Jesucristo que hoy deseo que salga a nuestro encuentro es el de Emaús que partió el pan con sus amigos, el que bebió el agua de una mujer Samaritana sin redimir y transformó sus opciones en una nueva y distinta confesión... Quisiera mirar los ojos de Jesús cuando se dirigieron con amor al joven rico, y que hoy nos sintamos mirados por El... con la serenidad de su bautismo, con el compromiso del sermón de la montaña, con la fraternidad del Padre Nuestro, con la radicalidad de la muerte y la inefable alegría de la vida verdadera de la resurrección.
Que con esta fuerza, seamos algún día, esos mártires y confesores que el mundo de hoy nos dice a gritos que necesita...
Unidas en el gozo de celebrar el cumpleaños de la congregación y alegres en la gratitud de la herencia recibida...
Como dice el pregón pascual, ESTA ES LA NOCHE... pregón lleno de significados redentores y resucitadores...
Para nosotras religiosas de Jesús - María, también hoy, esta querida y recordada fecha, de algun modo en nuestra historia congregacional es otra pascua...
Sabemos la transición que vivió Claudina en "aquella noche en Pierres Plantées"... y lo que de esa noche, como círculos concéntricos se va extendiendo a nuestros días...
Esta es la noche en que agradecemos el Si valiente aunque no menos tembloroso que dio la gran mujer que encabeza nuestro equipo...
Esta es la noche en que abriendo los brazos como Jesús, recibió a dos pequeñas cambiando su vida para siempre...
Esta es la noche en que el pregón de su SI, sigue dando fruto y germinando en cada religiosa de JM.Esta es la noche que bendecimos y agradecemos porque nos dio a luz en la Iglesia y en las historias personales de todas las que en el misterio de Dios y de la vocación recibimos el germen y carisma de nuestra fundadora que sigue hablando por medio de nosotras al mundo necesitado de Dios y su Bondad...
Esta es la noche en que unavez más nos ponemos bajosu amoroso cuidado y protección sabiendo que "una Madre lo sigue siendo desde el cielo".
¡QUE BUENO ES DIOS!
Maú rjm
Maú rjm
En mis sentimientos más afectivos, donde toco la vibración de mi existencia, siempre he tenido el conflicto de saber si en verdad soy arena o soy mar...
Si yo soy arena, Tú eres el mar... y me fascinas con los saltos de tus olas que me mojan y me envuelven en el ímpetu de tu vaivén... me cubres, me inundas, me invades, pero siempre te vas... y yo respeto lo insondable del misterio, lo majestuoso de tu inmensidad... lo inquietante de tu constante movimiento y las sorpresas de tu profundidad... Y vuelves una y otra vez incansable, a mis arenas en la orilla, y una y otra vez te vas...
Y si yo soy el mar, Tú eres la arena que sostiene y fundamenta el cauce por donde yo voy... eres el piso firme, eres la roca, eres la suavidad que se acomoda al caminar... eres lo que busca la gente para gozar y sentirse segura y jugar en la orilla y contemplar la inmensidad... Y yo recibo ese secreto de lo pequeño que entra en cualquier rendija y cabe en cualquier lugar...
Como la vida que se va colando en mis sentidos... como la duda que va seguida de la certeza... como la arena perseguida por la olas... como la fuerza que viene y que va, se van sosegando mis sentidos, se van aquietando mis dudas, se adormecen mis conflictos y me quedo sola ante Ti.
¡Qué más me da saber si eres arena o eres mar! Lo importante es que arena y mar se abrazan infinitamente en este juego de eternidad...
Maú rjm
En mis sentimientos más afectivos,
donde toco la vibración de mi existencia,
siempre he tenido el conflicto de saber si en verdad soy arena o soy mar...
Si yo soy arena, Tú eres el mar...
y me fascinas con los saltos de tus olas
que me mojan y me envuelven en el ímpetu de tu vaivén...
me cubres, me inundas, me invades, pero siempre te vas...
y yo respeto lo insondable del misterio, lo majestuoso de tu inmensidad...
lo inquietante de tu constante movimiento y las sorpresas de tu profundidad...
Y vuelves una y otra vez incansable, a mis arenas en la orilla, y una y otra vez te vas...
Y si yo soy el mar, Tú eres la arena
que sostiene y fundamenta el cauce por donde yo voy...
eres el piso firme, eres la roca, eres la suavidad que se acomoda al caminar...
eres lo que busca la gente para gozar y sentirse segura
y jugar en la orilla y contemplar la inmensidad...
Y yo recibo ese secreto de lo pequeño
que entra en cualquier rendija y cabe en cualquier lugar...
Como la vida que se va colando en mis sentidos...
como la duda que va seguida de la certeza...
como la arena perseguida por la olas...
como la fuerza que viene y que va, se van sosegando mis sentidos,
se van aquietando mis dudas, se adormecen mis conflictos y me quedo sola ante Ti.
¡Qué más me da saber si eres arena o eres mar!
Lo importante es que arena y mar se abrazan infinitamente en este juego de eternidad...
Me encanta que me digan SEÑORA...
y existen varios motivos de sentido popular
y otros motivos existenciales surgidos de la conciencia y la razón...
Me dicen SEÑORA por mis rasgos físicos,
el cuerpo, las canas, las primeras arrugas...
en sí, me dicen SEÑORA por las huellas que imprime la vida...
Me dicen SEÑORA
por la señal de respeto que me distingue de una jovencita...
y como dice el canto: “Señora de las cuatro décadas...”
... y más de cuatro... que me dan lo que hoy soy...
Me encanta que me digan SEÑORA porque no me duelen los años...
Y hay otros motivos, no tan populares,
pero frutos de mi reflexión y el crecimiento de mi conciencia:
Me gusta que me digan SEÑORA, por mi condición por excelencia de MUJER...
condición de MUJER que no necesita la participación masculina que me haga o deje de hacer el “favor”, para llamarme SEÑORA o para saberme y sentirme mujer...
Me encanta que me digan SEÑORA, porque en realidad esto implica madurez de vida y señorío en las emociones que todo el tiempo me he esforzado en conquistar...
Me encanta que me digan SEÑORA, porque distingue mi ser femenino del masculino y porque si aclaramos que el ser SEÑOR no implica la pertenencia a una mujer, hay que hace la debida correspondencia: yo soy SEÑORA y esto no implica la posesión ni la pertenencia a un hombre...
Y esto se ve apenas creciendo en la historia y en la iglesia, así como en las relaciones interpersonales, intra – culturales y económico – laborales, lo cual me fascina mirar...
Me encanta que me digan SEÑORA porque implica un grado de plenitud, de sazón, con la madurez de los años y la maternidad implícita y reconocida en lo que uno hace aunque nunca haya dado a luz...
Me gusta, me divierte y me llena de gozo que me digan SEÑORA, y sentirme SEÑORA en lo que soy y en lo que hago...
Y me sé SEÑORA por el principio básico de mi feminidad, por la esencia femenina de mi personalidad...
SEÑORA también, por las opciones de mi vida, por el sentido evangélico que va más allá de una pertenencia física y legal, sentido evangélico y existencial, que en realidad es un lazo trascendente con el Dios de la Vida, y Ese sí: ¡Es mi muy hermoso SEÑOR!



